domingo, 9 de agosto de 2026

Un cuento de cangrejos


 Este cuentecito es para mi pequeña Manuela ❤️ y para mi aún más pequeño Rodrigo, que muy pronto estará entre nosotros ❤️.


Un cuento de cangrejos 


Un día de verano, Tomás, un pequeño cangrejito de río, decidió iniciar un largo viaje para visitar a su prima Clotilde, una robusta y fuerte cangrejita de mar.


Hacía mucho tiempo que no se veían y a Tomás le apetecía mucho volver a verla y charlar con ella siendo mecidos por las enormes y poderosas olas del mar.


Su prima Clotilde vivía en una pequeña zona rocosa de un pequeño y precioso pueblo costero de Andalucía. Allí ella era muy feliz porque tenía muchas amigas y amigos y no tenía ningún problema para obtener su comida diaria. Era un pueblito muy limpio y muy tranquilo donde había de todo para tener una vida plena.


 Tomás también era un cangrejo de río muy alegre porque su río era pequeño; pero también tenía todo lo necesario para poder vivir plenamente. Tenía también muchos amigos y muchas amigas y se lo pasaban bomba haciendo carreras de agua subiendo y bajando la corriente del río. Él casi siempre ganaba en las carreras descendentes. En cambio en las ascendentes tenía más dificultad dado su pequeño tamaño; pero a él ganar o perder nunca le preocupó. Para él todo era un juego y lo importante era divertirse y reírse mucho con todos sus amigos y amigas.


En el largo viaje del cangrejito Tomás también se encontró con muchos otros animalitos. Algunos lo invitaban a participar de sus juegos y otros, más ariscos y antipáticos, le hablaban mal y lo obligaban a huir por miedo a que le pudieran hacer daño. Pero a Tomás ningún contratiempo le hacía desistir de su viaje. Tenía tantas ganas de ver y abrazar a su prima que cualquier inconveniente para él era una nimiedad.


En su recorrido hacia el mar había momentos en que el río se quedaba como paralizado; parecía que se hubiera estancado, y la verdad es que era así. A veces el río tenía remansos que le daba la sensación de estar en un lago. En cambio otras veces el río corría y corría con tanta virulencia que tenía que tener mucho cuidado para no chocar con ninguna roca ni quedar varado en la orilla, enredado entre las zarzamoras, que por cierto era una planta que a él le encantaba porque daba unos jugosos frutos negros que eran un verdadero manjar (verdad, abuela? 😉).


Uy, me acabo de dar cuenta que esta historia de cangrejos se está alargando mucho. Así que voy a cortarla con pinzas de cangrejos y voy a dividirla en capítulos. Si te ha gustado este primer capítulo me lo dices y entonces seguiré contándotela en otro y otros capítulos. Si no te ha gustado nada y te has aburrido mucho, también te pido que me lo digas y dejaré de contártela para no aburrirte más. 

Sigue disfrutando de tu vida y sé siempre todo lo feliz que puedas. Gracias por tu atención. Muchos besos 😘

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